Tienes el poder .... y los malos tambien
Cuando trabajas con una cuenta de administrador tienes el control total de tu ordenador.
Puedes instalar programas, cambiar configuraciones, borrar archivos importantes o modificar casi cualquier cosa del sistema.Tu equipo viene así por defecto. Muy cómodo todo
Eso está bien cuando eres tú quien decide hacerlo.
El problema es que, si haces clic donde no debes lo que ejecute ese clic tiene tus permisos totales.
Dicho de otra forma: si tú tienes las llaves de toda la casa, cualquier programa que consiga actuar con tus permisos puede intentar abrir muchas más puertas.
Para trabajar no necesitas tanto poder
Para navegar por Internet, leer el correo, utilizar Word, Excel, el programa de gestión o trabajar con tus aplicaciones habituales, normalmente no necesitas ser administrador.
Una cuenta normal te permite trabajar con total normalidad, pero pone más límites a los cambios importantes que pueden hacerse en el equipo.
Menos permisos para ti en el día a día significa también menos permisos para un virus que consigas ejecutar por error.
¿Y si necesito instalar algo?
No pasa nada. Cuando realmente necesitas hacer un cambio importante, Windows te pedirá la contraseña de administrador.
La introduces en ese momento, haces lo que necesitas y continúas trabajando con tu cuenta normal.
Además, esa petición de contraseña sirve como aviso: algo está intentando hacer un cambio importante en el ordenador.
Si aparece una petición de administrador y tú no estabas intentando instalar ni cambiar nada, cancela.
Una regla sencilla
No se trata de complicarte el trabajo. Se trata de no tener abiertas todas las puertas del ordenador todo el tiempo.
Quédate con esta idea:
Tú tienes el control total de tu PC cuando eres administrador. Si haces clic donde no debes, un virus puede tenerlo también.
Trabaja con una cuenta normal y utiliza el administrador solo cuando realmente lo necesites.
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